Eres solidario, sí. Pero…¿Cómo?

Últimamente he estado en grandes ciudades como Madrid, Valencia o Barcelona y en todas he visto un auge en el número de personas que piden limosna, ya sea en la calle o en el metro.
Normalmente, cuando sé que me encontraré con personas en esa situación, suelo llevar monedas en el bolsillo destinadas a la “solidaridad”, pero tengo mi propio criterio en la forma de contribuir.

Hola a tod@s.
¿Cómo le llamamos? ¿Dar limosna? ¿Ser solidario?
Hoy os quiero hablar de algo personal. NO es un consejo de ahorro. NO es un consejo de inversión. NO es un consejo de ningún tipo. Es tan solo una conclusión personal a la que he llegado en los últimos años.

"Por supuesto, jamás doy dinero a nadie para tabaco o alcohol, y tan solo accedo a dar una/s moneda/s a alguien que creo que hará un uso "coherente" de lo que le entregue.
En ese sentido, suelo acompañar a comprar un bocadillo y una botella de agua a quien me pide dinero para comer. No encuentro mejor manera de asegurarme de a dónde va a parar mi dinero.
Pero las dos últimas veces que he hecho eso me ha ocurrido algo curioso:
En el primer caso, una persona de mi edad (rondando los 45) me dijo que no quería agua, que quería un café. Accedí a pagarle el café, pero le recordé que no estaba en posición de ser demasiado "exigente"(no me gustaron sus formas
En el segundo caso, la camarera se rió cuando me le pedí un bocadillo y un agua para la persona en cuestión. No me hizo falta ninguna explicación para ver que era asiduo pidiendo en aquella zona, y que otros siguen mi criterio en lugar de dar dinero."

Curiosidades que me encuentro en estos casos, y que no las pensaría si no hubiese decidido escribir este post hoy:

LimosnaNUNCA me he encontrado a nadie que pida trabajo o empleo. Suelen pedir dinero y por eso no consiguen “conectar” con las personas que pasan por delante, pues nos cuesta desprendernos de aquello que nos cuesta un esfuerzo y no nos gusta que otro tenga nuestro dinero sin esforzarse, entonces (seguro que algún psicólogo me hablaría de que hay estudios sobre esto).

Basado en esto que os acabo de explicar, hace años que no doy ni una sola moneda a alguien que no está haciendo “algo” para ganárselo. Sé que este artículo puede generar polémica porque es un pensamiento demasiado personal, pero, como es mi blog….jejeje

SIEMPRE doy algo de dinero a una persona que está pidiendo dinero mientras toca el violín, el acordeón, la guitarra, se queda inmóvil durante horas disfrazado de romano o de vaquero (no todo el mundo lo aguantaría) que está haciendo algo, o al menos lo intenta, para entretener o dar un “valor añadido” a la calle. Es más, no me importa si toca bien la flauta o si desafina intentando cantar “my way”, mientras haga algo me parece que está trabajando, teniendo actividad.
NUNCA doy dinero a alguien que sencillamente está sentado con un vaso vacío en la mano, pidiendo dinero.
JAMÁS daré dinero a alguien que pide para tabaco o alcohol. No tengo vicios,  y por supuesto no subvenciono los de los demás.

Hay que ser solidario

Sí, hay que serlo, pero, ¿En qué forma lo somos?

Personalmente, y en esta “manía” de saber a dónde va a parar mi dinero, hago aportaciones mensuales a la Fundación “Huellas de Solidaridad”, a la que dono también el 10% de los beneficios de las ventas de mi primer libro “Finanzas para un tonto” y del juego de finanzas personales “MoneyLand”.

Y a las personas conocidas que me piden dinero, después de haber perdido 18.000€ + 1.800€ y dos amigos, les suelo ofrecer una oportunidad de ganarlo con la empresa en la que trabajo hace años.

Y para acabar, dando por echo que todos sois solidarios con las personas que encontráis pidiendo en la calle.
¿Cómo lo hacéis?
¿Tiráis la moneda al cesto, la depositáis sin tirarla en el cesto o se la dais al “artista” en la mano?

Ser solidario no es tener lástima.

Para acabar, os dejo una recopilación en vídeo de “artistas callejeros” y una historia que me conmovió la primera vez que la leí:

Soy ciego“En un barrio concurrido, un hombre ciego estaba sentado en una esquina pidiendo limosna. En su cartel los transeúntes podían ver “Soy ciego, ayúdenme por favor”. A pesar de que a su lado pasaban muchas personas, ninguna dejaba dinero, y el vaso que el hombre tenía destinado a recibir las monedas se quedaba desesperadamente vacío.
La mañana ya estaba avanzada cuando un publicista pasó por la zona. Observó al hombre ciego, miró su cartel y vio como nadie daba dinero. Se quedó un rato pensando, luego se acercó al hombre, le dio la vuelta al cartel, escribió unas palabras y se fue.

Enseguida el ciego pudo notar el cambio. Mucha gente se paraba a su lado, y no dejaba de escuchar el ruido de las monedas cayendo en el vaso. No pasó mucho tiempo hasta que se llenó el recipiente. Deseoso de entender lo que había pasado, el hombre preguntó a uno de los transeúntes que era lo que ponía ahora el cartel. El desconocido le contestó. Dice: “Es un bonito día. Puedes verlo. Yo no.”

Salu2

Sobre el autor de este post:

Juan Marín PozoJuan Marín Pozo es pionero en España  en la utilización de la "Psicoterapia Financiera". Es socio fundador del blog www.juanmarinpozo.com, donde comparte técnicas, ideas y recursos en finanzas personales y economía doméstica.
Es autor del juego "MoneyLand", con el que aprenderás a ahorrar y acumular dinero (www.moneylandeljuego.com), autor del libro "Finanzas para un tonto" y ha impartido múltiples conferencias a nivel internacional sobre finanzas personales y emprendimiento.

Si quieres aprender a ahorrar, a invertir, a conocer nuevas fuentes de ingreso; en definitiva, si buscas el camino para ser financieramente libre...¡¡este es tu blog!!

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About The Author

juanmarinpozo

Nacido en Girona el año 1970, emprendedor y buen comunicador. Después de más de 15 años siendo un empresario tradicional, descubrió el mundo de las finanzas personales y comenzó una andadura de aprendizaje hablando con economistas, banqueros y escritores. Hoy, se considera a sí mismo un “Psicoterapeuta Financiero”, ya que evalúa las necesidades de las personas y después trabaja para generar un cambio en ellas. Su libro “Finanzas para un tonto”, da una cultura suficiente para tomar decisiones correctas con nuestro dinero. Ayuda a personas normales a salir de la crisis y a tener un futuro económico próspero.

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