Solución para salir de la crisis

Ya hace meses que oí hablar por primera vez de un tal Shackleton, y hoy, que ya me he documentado sobre él, quiero escribir sobre este héroe. Supe de él durante la historia que os cuento a continuación, la historia del que conocía la salida a la crisis.

Hola a tod@s, pero en especial a ti…porque para ti escribí hoy este post.
Antes que nada, os pido disculpas si el post es más largo de lo habitual, pero espero que la historia merezca la pena, por ser real, además, y haberla vivido en primera persona (nunca sabes lo que te depara el futuro)

Hoy escribo sobre algo que no tenemos para salir de la crisis:
Un plan, y alguien que nos diga (y se lo crea) que con dicho plan vamos a salir de la crisis. Podría acabar aquí el artículo, pero en realidad me hace mucha gracia poder contaros lo que me ocurrió hace más o menos dos meses.

"Un amigo me invitó a participar en una caminata nocturna hasta el castillo de Sant Miquel, situado en una montaña justo detrás de la catedral de Girona, la bonita ciudad donde vivo. Me pareció bien, pues yo ya he subido muchas veces hasta ese castillo, unas veces andando y otras en bicicleta de montaña. Pensé además que siendo de noche, y con mucha más gente, sería divertido. Así, a las 9 en punto de la tarde yo estaba frente a la iglesia de Sant Feliu, en el barrio antiguo de la ciudad. Había unas 150 personas, y de todas las edades, desde los 10 años en adelante."

La primera sorpresa de la jornada (y decepción al principio) fue que Jordi, mi amigo, no iba a venir. Su mujer ayudaba en la organización de la excursión y alguien tenía que quedarse con su hijo. Así que me encontré entre 150 desconocidos (y es raro que yo no conociese a nadie siendo en Girona) y lo primero que pensé es…me voy a aburrir, caminando solo hasta el castillo.
No obstante, como soy de las personas que creen que todo pasa por algo, me quedé y reorganicé la situación.
Busqué a la mujer de mi amigo, con la cual podría haber subido caminando al castillo, pero pensé que no podía distraerla si ella participaba en la organización, y me ofrecí a ayudar en lo que fuera, ya que no tenía nada más que hacer.
Me comentó que no, que todo estaba preparado para salir, me presentó a otra chica del ayuntamiento que venía a ayudarla, y enseguida llamaron a todo el mundo para dar las instrucciones.

Salimos ya oscureciendo y en el primer kilómetro, pasando por el Barri de Sant Daniel, hasta llegar al pie del camino rural, ya pudimos contemplar que, debido a la diferencia de edad (y de estado físico) de los asistentes, el pelotón se alargaba excesivamente. Decidieron parar entonces y proponer que nadie sobrepasase a la mujer de mi amigo, como cabeza de grupo, y que cerraría la comitiva su compañera, la cual no podía ir abriendo ruta porque no había estado nunca en el castillo de Sant Miquel (lo cual ya me sorprendió)

A partir de ahí pensamos que sería diferente, pero en la cabeza de grupo se empezaron a colocar personas que estaban muy bien físicamente y, aunque delimitado por las dos responsables, el pelotón se hizo excesivamente largo, llegando a los 500 metros en algunos tramos. Finalmente, después de una hora de ascensión, en la cual conocí a una persona muy interesante, llegamos a la cima en dos grupos, uno de unas 30 personas, y el resto en otro grupo, los primeros del cual llegaron unos 10 minutos más tarde que nosotros.

Me alegro de haberme quedado, pensé, porque me lo he pasado muy bien, y además, ahora viene lo que a mí me gusta, que es bajar….jejeje

"Comimos los bocatas y demás refrigerios que llevábamos y empezamos a bajar, de nuevo con una cabeza de pelotón y una persona cerrando el grupo. ¡¡Y aquí empezó la aventura!!
A sabiendas del ritmo impuesto por el primer grupo, de unas 30 personas, como decía, el segundo se relajó todavía más en la bajada, y apenas llegados al primer cruce ya había una distancia de más de 200 metros entre los "deportistas" y "los que van a su rollo".

Yo, que había conseguido mantener el ritmo de los primeros en la subida, me lo tomé con más calma en el descenso. Aún así, pasado el primer cruce de caminos, yo iba entre los primeros del segundo grupo, con solo dos chicas delante de mí.
Comenzamos a subir una pendiente bastante larga, la cual recordaba (por mala) de mis excursiones en bicicleta. La verdad, me extrañó que habiendo niños en el grupo hubieran decidido volver por un camino que suponía atravesar otra montaña, con la consiguiente subida.Luna

No pasaron ni unos segundos en que tomé conciencia de todo. Avisé al médico que había conocido en la subida, en cual iba a mi lado:
– Cuando acabe esta pendiente hay una recta larga. Allí sabremos si nos hemos perdido.
– ¿Cómo? -Me dijo- ¿Que nos hemos perdido?
– Es muy probable. En el último cruce ya íbamos muy separados del primer grupo, y por el ángulo de la siguiente curva, los que iban al frente del segundo bloque no podrían haber visto las luces de las linternas de los primeros. Así que lo más probable es que hayamos seguido rectos, detrás de estas dos chicas (que ahora caminaban justo detrás nuestro, y las cuales intenté que no oyesen mi comentario, claro)

Otra chica llegó en el momento en el que yo decía que seguramente nos habíamos perdido, lo cual confirmamos llegando al final de la cuesta.

– ¿Qué vamos a hacer entonces? Deberíamos volver atrás -comentó-
Mi respuesta fue simple:

Por aquí también volveremos, y aunque el camino es más largo, será más fácil no decir nada a nadie y que nos vayan siguiendo a nosotros. Al fin y al cabo ni se enterarán, y será mejor esto que tener que explicar, organizar, volver para atrás...

– Bueno, si conoces el camino. -dijeron los dos-
–  Sí, lo conozco, pero deberíamos torcer a la derecha en el siguiente cruce, para evitar una demasiado larga caminata a los niños que vienen más atrás.
– ¿Seguro que ese camino nos llevará de vuelta?
– No sé exactamente a donde iremos a parar, pero me oriento perfectamente y nos llevará sino hasta encontrarnos con el primer grupo, muy cerca. Fue entonces cuando la chica me nombró a Shackelton.

Sir Ernest Henry Shackleton (1874-1922) fue un explorador polar anglo-irlandés. Tras la finalización de la carrera por el Polo Sur con la conquista de Roald Amundsen, Shackleton centró su atención en lo que él llamó el último gran objetivo de los viajes en la Antártida: cruzar el continente helado de punta a punta a través del polo. Para este fin hizo los preparativos de lo que acabaría llamándose Expedición Imperial Transantártica (1914-1917). Sin embargo, la mala suerte se cebó con la empresa cuando su barco, el Endurance, quedó atrapado en una banquisa de hielo y fue aplastado lentamente. A esta desgracia siguieron una serie de hazañas de los exploradores y una escapada final del hielo sin pérdida de vidas que otorgó a Shackleton un estatus heroico.
 

Shackleton y cómo salir de la crisis

¿Shackleton? -Pregunté yo-

Si, debes ser un verdadero Shackleton, no puedes dudar. Si llevas al grupo por este camino, todos contigo, porque la mayoría no saben que nos hemos extraviado, y los que lo sabemos, solo queremos que haya alguien que dice que por aquí está la salida.
Pero por favor….NO DUDES. No puedes permitirte que nadie te vea titubear.

Resultado de imagenLa historia continúa con una bonita foto. Un camino serpenteante bajando por la ladera de la montaña, con una cadena de luces de linterna en movimiento. Tan solo por esa foto el viaje mereció la pena, pero desde luego, la aventura vivida fue lo mejor. Por cierto, voy loco buscando esa foto, y un pequeño vídeo que grabé, y no lo encuentro. Me hubiera encantado compartirlo con todos vosotros. Grrrrrrr…

Por el camino pude avisar por teléfono a la encargada de abrir camino y decirle que no nos esperasen, que nos reuniríamos con ellos más abajo. La chica que cerraba el grupo, que no conocía el camino, fue cerrando la comitiva hasta que llegamos, saliendo a escasos 150 metros de donde yo suponía, y con más de 100 personas que no sabían ni que nos habíamos perdido.

Esta historia es real, pero no hace tanto que oí decir a un sabio, Emilio Montaraz, que lo que la gente quiere es un mensaje de esperanza. Da igual si el camino de regreso es más largo, si es más duro, lo que el pueblo quiere es alguien que diga por donde se sale de esta crisis, y que tome la bandera para abrir el camino.

SE BUSCA A UN GUÍA PARA SALIR DE LA CRISIS. ¿Conocéis a alguno?

Salu2

Sobre el autor de este post:

Juan Marín PozoJuan Marín Pozo es pionero en España  en la utilización de la "Psicoterapia Financiera". Es socio fundador del blog www.juanmarinpozo.com, donde comparte técnicas, ideas y recursos en finanzas personales y economía doméstica.
Es autor del juego "MoneyLand", con el que aprenderás a ahorrar y acumular dinero (www.moneylandeljuego.com), autor del libro "Finanzas para un tonto" y ha impartido múltiples conferencias a nivel internacional sobre finanzas personales y emprendimiento.

Si quieres aprender a ahorrar, a invertir, a conocer nuevas fuentes de ingreso; en definitiva, si buscas el camino para ser financieramente libre...¡¡este es tu blog!!

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About The Author

juanmarinpozo

Nacido en Girona el año 1970, emprendedor y buen comunicador. Después de más de 15 años siendo un empresario tradicional, descubrió el mundo de las finanzas personales y comenzó una andadura de aprendizaje hablando con economistas, banqueros y escritores. Hoy, se considera a sí mismo un “Psicoterapeuta Financiero”, ya que evalúa las necesidades de las personas y después trabaja para generar un cambio en ellas. Su libro “Finanzas para un tonto”, da una cultura suficiente para tomar decisiones correctas con nuestro dinero. Ayuda a personas normales a salir de la crisis y a tener un futuro económico próspero.

2 Comments

  • Martin Plaza

    17 Septiembre, 2012

    Precioso artículo Juan ,todos necesitamos un guía para salir de la crisis , Yo tengo la suerte de conocer a varias personas ( entre ellas tu) que me están sirviendo para salir de la crisis.
    Bajo mi punto de vista también tenemos que poner de nuestra parte para que están personas n
    os puedan ayudar , ya que sin ese cambio en nosotros es imprescindible para afrontar lo que nos queda de la crisis.

  • jesus

    17 Septiembre, 2012

    Me ha encantado el artículo, felicidades, hacia tiempo que no dejaba un comentario por estos lares y ya venia siendo hora. Cierto es que se necesitan guias, con corazón que sepan guiar, pero no hacia sus intereses, sino aun interés común, solo espero que el resto, sepan o sepámos, (aún no tengo claro donde estoy) seguir al guia sin estar discutiendo cada paso del camino y diciendo como ellos lo harian mejor pero sin tomar nunca las riendas, eso si, desde la retaguardia criticando cada metro ganado y recomendando a unos pocos desafortunados que corten camino por el bosque a oscuras, mientras ellos siguen la senda ya caminada y limpia de obstáculos. Necesitamos guias de verdad y creo saber donde hay una cantera llena de ellos.