¿Tienes claras tus prioridades?

En plena época estival, es normal que se hable de las vacaciones. El problema es que se esté hablando de ellas mientras las disfrutamos…sin haberlas planificado ni siendo adecuado hacerlas.
Hoy escribiré de nuevo sobre las prioridades, esa palabreja que tanto daño nos hace y que nos “distorsiona” la realidad.

Hola a tod@s, pero en especial a ti…porque para ti escribí hoy este post.
Juan Marin Pozo - PrioridadesAntes de empezar, te voy a dejar aquí la foto tomada en unas de esas mañanas en las que salgo a caminar.
La imagen es bien simple: Un grupo de caracoles, que durante la noche se han agolpado junto a una escuadra metálica que aguantas unas vallas de madera. El metal se enfría y al salir el sol deja algo de humedad, que quizás hace sobrevivir a los moluscos.
No quiero ir de experto “caracólogo” pero el caso es que me hizo pensar automáticamente en las prioridades. Seguro que un ser con una vida tan “simple” tiene claras las suyas.

Y continúo:
Hace unas semanas, tuve una conversación con unos amigos, sobre las vacaciones. Esta charla ya la he tenido muchas veces, con otras muchas personas, y siempre actúo igual:

Les hablé de las decisiones racionales o emocionales, y de la pirámide de Maslow (Para no explicar de nuevo, te dejo aquí un post donde se hablaba de las prioridades)

El caso era el siguiente:

"Estos amigos me preguntaban sobre ir o no ir de vacaciones y lógicamente me daban todos sus argumentos para disfrutar de unos días de relax...¡Porque lo necesitaban!
Ante mis argumentos sobre que este año no tocaba hacer vacaciones porque no tenían fondo de emergencia, me decían que no estaban de acuerdo.
Les contesté algo que quizás les extrañó, y es que ambos teníamos razón, solamente que las decisiones las tomábamos desde paradigmas diferentes.
Ellos estaban decidiendo desde la parte emocional de su cerebro y mi consejo era dado por mi parte racional, por supuesto."

Ir de vacaciones pertenece, posiblemente, al tercer (pertenencia) o cuarto escalón (estima) de la Pirámide de Maslow.
Pero no se deberían disfrutar de ellas cuando no tenemos cubiertas perfectamente las dos primeras. Si no tienes un “Fondo de emergencia” para imprevistos, no deberías pasar del segundo escalón, así que no toca.

Decisiones emocionales o racionales

¿Cuántas veces has comprado algo y días más tarde te das cuenta de que podías haber pasado sin ello?
Bueno, esto es debido a que “el sistema” está perfectamente orquestado para que actuemos con celeridad, sin pensar. Los anuncios aluden a nuestras emociones más internas, por eso BMW habla de sensaciones como “¿Te gusta conducir?” o las agencias de viajes enseñan fotos de lugares paradisíacos, acompañadas de lujuriosas propuestas de financiación rápida, con cuotas super-asumibles (pero a pagar en un lustro)

En el momento en que no tenemos claro si hacer una u otra cosa, deberíamos parar un segundo y hacernos las preguntas correctas.
¿Es difícil? Por supuesto, pero si no aprendemos a hacerlo no saldremos nunca del círculo vicioso en que ese sistema quiere que estemos permanentemente.

Salu2

Sobre el autor de este post:

Juan Marín PozoJuan Marín Pozo es pionero en España  en la utilización de la "Psicoterapia Financiera". Es socio fundador del blog www.juanmarinpozo.com, donde comparte técnicas, ideas y recursos en finanzas personales y economía doméstica.
Es autor del juego "MoneyLand", con el que aprenderás a ahorrar y acumular dinero (www.moneylandeljuego.com), autor del libro "Finanzas para un tonto" y ha impartido múltiples conferencias a nivel internacional sobre finanzas personales y emprendimiento.

Si quieres aprender a ahorrar, a invertir, a conocer nuevas fuentes de ingreso; en definitiva, si buscas el camino para ser financieramente libre...¡¡este es tu blog!!

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About The Author

juanmarinpozo

Nacido en Girona el año 1970, emprendedor y buen comunicador. Después de más de 15 años siendo un empresario tradicional, descubrió el mundo de las finanzas personales y comenzó una andadura de aprendizaje hablando con economistas, banqueros y escritores. Hoy, se considera a sí mismo un “Psicoterapeuta Financiero”, ya que evalúa las necesidades de las personas y después trabaja para generar un cambio en ellas. Su libro “Finanzas para un tonto”, da una cultura suficiente para tomar decisiones correctas con nuestro dinero. Ayuda a personas normales a salir de la crisis y a tener un futuro económico próspero.

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