Comprar con un click

Hoy empieza oficialmente la primavera, y eso nos emociona, pues viene el buen tiempo. Y de emociones va hoy la cosa.
En varias ocasiones he escrito sobre las decisiones racionales o emocionales, esos impulsos mentales que nos llevan a compras compulsivas, por ejemplo. Y no es fácil superar las tentaciones cuando el “sistema marketiniano” lo tiene todo estudiado para que no tengamos que pensar, tan solo gastar.

Hola a tod@s, pero en especial a ti, porque para ti escribí el post de hoy.
Hoy te quiero hablar sobre uno de los mayores enemigos del ahorro, pero antes quiero explicarte una pequeña situación que viví hace unas semanas, de viaje en Valencia.

Estaba en un centro comercial cuando una amable muchacha (esta frase parece de cuento....jejeje) se me acercó y me ofreció contratar una tarjeta de crédito con no sé cuánto saldo preconcedido.
No le dejé mucho tiempo para usar el "guión" que tuviese aprendido, pues le dije que trabajaba en el sector financiero y que todo el tema de las tarjetas lo tenía ya solventado.
Lo que me contestó fue de película, desde luego.
¡Piensa que te dan dos noches de hotel gratis al aceptar la tarjeta!

Amablemente le dije que no, pero comenté el tema con la persona con la que yo estaba.
- ¿Tú crees que el argumento de venta para vender un instrumento financiero como es una tarjeta de crédito?
- ¿Y si yo soy una persona de esas que no sabe cómo funcionan las tarjetas de crédito y tengo varias con los pagos fraccionados al 21% y que no llego a final de mes pagando las cuotas?
- ¿De verdad el argumento para vender eso son dos noches gratis de hotel? No me imagino comprando una hipoteca porque me regalasen una semana en el Caribe.

Bueno, la historia acabó en debate, pero para lo que quiero explicarte es suficiente con esto, para continuar con el verdadero problema que quiero tratar.

¿Has comprado alguna vez en alguna tienda online? Yo, por supuesto. De hecho, pago cada año los 19€ por utilizar el servicio “Amazon Premium”, de forma que tengo acceso a más de un millón de productos, con entrega en un día y sin gastos de envío.

Por supuesto, todo esto que te explico no son más que ventajas, pues cualquier cosa que necesites la puedes comprar sin moverte del sofá y al día siguiente lo estarás disfrutando sin tener que hacer colas en tiendas ni nada por el estilo pues te lo traen a casa.

Compras en un click

Continúo:
Amazon, AliExpress, Igogo, Gearbest, etc, etc, etc, lo tienen muy bien montado.
Tienen muy estudiado todo eso de el cerebro racional, el emocional, las compras por impulso y demás técnicas de neuromárketing para que no tengamos que pensar.

Todo a un click: La sensación de gasto no existe, y alimenta la satisfacción inmediata que produce el poder comprar algo rápido y tenerlo enseguida. 

En mi caso, para las compras online tengo una tarjeta de débito (de prepago, por supuesto) para mis compras en Amazon. No uso la tarjeta de crédito porque intento no comprar nada con dinero que no tenga.
De hecho, la tarjeta de crédito la uso básicamente para cuando viajo al extranjero, y en alguna ocasión para comprar algo sabiendo que tardaré 30-40 días en tener que abonar lo adeudado a la tarjeta (no deja de ser un buen instrumento si lo sabes utilizar para una ocasión concreta)

Mi última compra

Con un click puedo pedir lo que quiera y lo tengo en casa en apenas un día. Pedí el producto a las siete de la tarde y a las once de la mañana me lo entregaban en casa. Increíblemente rápido… y esa satisfacción inmediata induce a compras compulsivas, algo poco recomendable.
La fórmula matemática sería algo así como:

Poca cultura financiera + Pedir y tener = Mala decisión 

Como he dicho, está todo muy bien montado.
Tienen un sistema postventa espectacular. Al día siguiente me llegó un correo informándome de que los clientes que habían comprado el mismo producto que yo también habían comprado un producto X, el cual era el complemento perfecto para lo que hacía pocas horas me había entregado el mensajero.

Así que si hemos comprado la primera vez, esas sugerencias que nos dicen que otros han comprado el complemento nos pueden llevar a hacer una compra tras otra. Así es el sistema, lo cual me lleva a hacer una reflexión en voz alta:

Si el neuromárketing estudia las emociones humanas en cuanto a las decisiones de compra… si está estudiado para hacernos consumir… si los humanos (porque por eso somos humanos) caemos en las trampas emocionales de las compras por impulso… seguramente las empresas cada vez ganan más… y por eso deberíamos tener nuestro dinero invertido en renta variable, aprovechándonos al menos del sistema que nos mantiene presos en sus redes neuromarketinianas.

Te dejo aquí el enlace al post “Compras compulsivas” y te dejo, para acabar una curiosidad:

Para que tengamos en cuenta el nuevo “panorama laboral”:
Cuando el sector de la paquetería rápida es un buen lugar para encontrar empleo y Amazon es el máximo representante en las empresas que utilizan este tipo de reparto, resulta que el gigante propiedad de Jeff Bezzos ya está haciendo pruebas de entrega de los paquetes… ¡¡Utilizando drones!!

¡Cuidadín, porque hasta los anuncios están pensados para atacar a nuestra mente emocional!

Salu2

Sobre el autor de este post:

Juan Marín PozoJuan Marín Pozo es pionero en España en la utilización de la "Psicoterapia Financiera". Es el creador del blog www.juanmarinpozo.com, donde comparte técnicas, ideas y recursos en finanzas personales y economía doméstica.

Es autor de la herramienta de finanzas personales "MoneyLand" (www.moneylandeljuego.com), con el que aprenderás a ahorrar, a acumular dinero, y a endeudarte responsablemente, entre otras cosas. Es autor del libro "Finanzas para un tonto" ("Finanzas para un tonto") y ha impartido múltiples conferencias a nivel internacional sobre finanzas personales y emprendimiento.

Si quieres aprender a ahorrar, a invertir, a conocer nuevas fuentes de ingreso; en definitiva, si buscas el camino para ser financieramente libre... ¡¡¡Este es tu blog!!

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About The Author

juanmarinpozo

Nacido en Girona el año 1970, emprendedor y buen comunicador. Después de más de 15 años siendo un empresario tradicional, descubrió el mundo de las finanzas personales y comenzó una andadura de aprendizaje hablando con economistas, banqueros y escritores. Hoy, se considera a sí mismo un “Psicoterapeuta Financiero”, ya que evalúa las necesidades de las personas y después trabaja para generar un cambio en ellas. Su libro “Finanzas para un tonto”, da una cultura suficiente para tomar decisiones correctas con nuestro dinero. Ayuda a personas normales a salir de la crisis y a tener un futuro económico próspero.

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